Militarización de Las Malvinas/Falklands
Posted on February 09, 2012 by Cristian Leyton Salas
Si observamos el mapa sudamericano, específicamente las islas adyacentes a las costas de del Cono sur sudamericano, tanto en su espacio pacífico como atlántico constataremos que las únicas islas que no pertenecen a un país ribereño continental son Las Malvinas/Falklands. Este archipiélago isleño está separado de Argentina por tan solo 464 kms, del Reino Unido: 12. 276 kms. No obstante lo anterior, esta actitud “colonialista” no es únicamente inglesa, ni es la excepción a la regla en el espacio americano. Las islas Saint Pierre et Miquelon, francesas de origen, por ejemplo, están a tan solo 25 kms de las costas de Canadá. En El Caribe, las islas de nacionalidad francesas, inglesas y holandesas abundan y constituyen espacios soberanos consolidados. No es la presencia de territorios de ultramar lo que genera aprensiones o percepciones de inseguridad, sino que el valor geopolítico y geoestratégico que determinadas clases políticas les asignan.
Un aspecto central, desde el punto de vista histórico, es que las islas son absorbidas soberanamente por el Reino Unido en 1833, en momentos en que Argentina aún no existía como entidad estatal moderna –tan solo en 1861 nace la “Argentina” como Estado unitario. Los ingleses ejercen un poder soberano de facto por 180 años sobre el archipiélago, no obstante que dichos territorios de ultramar están incluidos en el Comité Especial de Descolonización y son identificados como territorios no autónomos. En otras palabras, son considerados, por la ONU como una colonia subyugada al poder de la metrópolis inglesa. Bajo la lógica anterior, es deber de este Comité aplicar sobre Las Malvinas/Falklands la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, lo que implica en el acápite numero dos de la Declaración que los pueblos “tienen el derecho a la autodeterminación”. Lo precedente, si se aplica a la problemática isleña, implica que la visión británica se impone por sobre la trasandina en el sentido que las negociaciones, exigidas por el gobierno trasandino, deber versar sobre las modalidades de un referéndum de la población del archipiélago a fin que determinen ellos mismos la soberanía que deciden adoptar, y no negociar, como lo señalan los argentinos, de manera directa entre Buenos Aires y Londres el traspaso de la soberanía, incluyendo a toda la población de las Falklands.
Hoy, la acusación de una “militarización” del Atlántico Sur por el Reino Unido responde a una reacción defensiva bélica perfectamente normal de un Estado, cuyo territorio soberano, en algún momento fue objeto de una invasión militar, sin que ello haya implicado una declaración de guerra previa. Por medio de una acción de sorpresa, se tomó el control de territorios considerados en disputa. Londres, al reforzar la seguridad disuasiva de las islas, busca prevenir acciones que pudieren regenerar un conflicto dormido.
El valor geopolítico y geoestratégico de las islas, lejos de haberse debilitado por el fin de la Guerra fría, en el marco del control de los pasos oceánicos entre el Océano Pacifico y el Atlántico, se ha visto acrecentado como resultado de la revalorización de los recursos naturales “estratégicos” adyacentes a las islas y por la proyección geopolítica que otorga al Reino Unido hacia el continente Antártico. La presunta “militarización” se inscribe al interior de la misma lógica que han avanzado países como Brasil y la misma Argentina en cuanto a buscar “militarizar la defensa de los recursos naturales” regionales. El Reino Unido, como potencia mundial extra regional, asume para sí misma esa misma lógica, reforzando su presencia militar a fin de proteger sus “propios” recursos naturales.


