Chile y Venezuela: La imparable e inevitable confrontación

Posted on July 19, 2010 by Cristian Leyton Salas

Nuevamente, si alguien pensaba que el Gobierno de Sebastián Piñera sería más de lo mismo (en alusión a la Concertación), se han equivocado. La Moneda y el Edificio Carrera se se dirigen en una dirección de colisión frontal y violenta con el régimen autocrático de Hugo Chávez.




La Concertación, en su momento, hizo todo lo posible por no enfrascarse en un conflicto político con el régimen chavista. No obstante los incesantes llamados por parte de los EE.UU para que se asumiera un rol protagónico en la contención del régimen del “Socialismo del Siglo XXI”, el Gobierno de Bachelet se las arregló para bypassear el “problema venezolano”, pero sobre todo, el proceso de construcción y edificación de una “democracia totalitaria” en dicho país. 



Hace ya un tiempo que los países de Sudamérica no son mas que meros espectadores del proceso refundacional venezolano. Un fenómeno en absoluto exento de singularidades y aberraciones democráticas, en especial ciertas características que lo acercan a la figura de los extintos regímenes estalinistas e incluso fascistas europeos: culto a la personalidad, persecución de la prensa opositora o neutral, transformación de la institucionalidad a favor del régimen sirviéndose de resquicios legales y de las debilidades del sistema de mayoría relativa, militarización del sistema político, estructuración de una institucionalidad “a la medida” del régimen, generación de una lógica de “Estado Fortaleza”, exacerbación de un nacionalismo negativo y adopción de una postura “mesiánica” y confrontacional externa, entre otras características. El régimen de Hugo Chávez cumple con todas  estas y otras más.




Hoy el Estado chileno no puede ni tampoco quiere seguir con la “lógica Concertacionista”  en su trato con la Venezuela chavista. No sabemos aun si se trata de una “política” del actual gobierno, o si los hechos consumados lo arrastran adoptar una retorica y acciones más enérgicas y decididas en contra del régimen venezolano. Es sabido que Hugo Chávez se sirve de los adversarios y enemigos externos e internos  fines de consolidación de su poder, si no son los EE.UU, es Colombia, en su momento fue Per, hoy es Chile.


El tildar a todo el Congreso de la República de “pinochetista” no hizo sino que generar un efecto de cohesión horizontal (exceptuando a sectores minoritarios del PC y "navarristas), obligando a todo los sectores políticos chilenos a impulsar una defensa institucional y corporativa. Para Chávez este efecto domino no es nada nuevo. Lo usa políticamente de manera sistemática, su régimen se alimenta de estos episodios de confrontación diplomática a fines de política interna. Chile no quiso caer en esta trampa, hoy debe hacerlo so pena de aparecer como un Estado débil en el plano internacional, pero sobre todo por que los dichos de Chávez y su Poder Legislativo han violentado el respeto hacia un Poder fundamental del Estado chileno.





Tal vez sea éste, el gatillador de un cambio estructural en los asuntos exteriores chilenos, aquella que implicaría asumir un cierto liderazgo político regional. Sin embargo, ciertos hechos parece indicar que la Política Exterior del Canciller Moreno esta siendo influenciada (para algunos dictada) desde el Congreso, al menos en este caso específico. No es primera vez que el Congreso chileno asume una postura vanguardista en temas de liderazgo político regional y que adopta una postura de dureza en contra del régimen de Hugo Chávez. No es primera vez que el Congreso "dirige" el posicionamiento exterior del país. ¿Tendencia o coyuntura? El tiempo lo dirá...




Lo que si está claro es que en materia de defensa y promoción de los pilares que sostienen las formas democráticas sudamericanas deben haber consensos regionales e identificar tempranamente aquellos procesos que si bien debutaron en la senda de la participación ciudadana, están terminando convertidos en regímenes autocráticos que ponen  en peligro la seguridad y estabilidad regional de toda Sudamérica.  Europa vivió un proceso similar con el régimen hitleriano, Chamberlain se equivocó, que no nos suceda lo mismo.


Chile y el régimen venezolano se dirigen hacia un choque político... ¿Cuál de los dos modificará su trayectoria a fin de no colisionar? Eso lo veremos, pero sobre todo, seremos testigos de un hecho interesante en cuanto a saber si Chile y su Estado asumirán esta afrenta como un hecho meramente coyuntural o en su defecto impulsará finalmente una cambio en la política de liderazgos en la región sudamericana, Chile asumiendo uno de clara oposición a la democracia autoritaria venezolana.