Venezuela: Retórica belicista
Posted on July 26, 2010 by Cristian Leyton Salas
La decisión de Hugo Chávez de romper las relaciones diplomáticas con Colombia era previsible tan solo horas después de haberse hecho pública la acusación del Gobierno colombiano en cuanto a que el régimen chavista acogía en su territorio a campamentos de las FARC y parte de su cúpula. Con dichas “pruebas”, Uribe identificaba a Venezuela como un “santuario de apoyo estratégico” a agrupaciones catalogadas como terroristas, además de señalarle al régimen de Caracas que ningún centímetro de su territorio escapa al ojo del águila “imperial”, ni al de ellos mismos.
Ya estamos acostumbrados a la retorica belicista de Chávez. Antes fueron sus amenazas militares frente al riesgo de un Golpe contra el régimen de Evo Morales. Luego en defensa de Cuba. También lo fue de Nicaragua y su régimen “neo sandinista”. Lo ha enarbolado en función de la defensa de Irán frente a las amenazas veladas de Israel frente al potencial nuclear que desarrolla. Chávez, innumerables veces, a puesto su “poder militar” a disposición y en función de la defensa de sus aliados. Hoy lo hace frente a lo que denomina el “complot del imperio y sus lacayos (en alusión a Colombia)” en el continente sudamericano.
No obstante lo anterior, el líder socialista tiene claro que, al igual que su socio norcoreano al otro lado del Pacífico, que una guerra directa con Colombia y los EE.UU significa, en el corto plazo, el termino de su régimen, y posiblemente su propia desaparición física de la escena mundial. La utilización de una retorica belicista tiene su explicación en la necesidad de mostrar a los “otros” como los que intentan y se preparan para llevar a cabo acciones de agresión, hecho que lo pondría al margen del Sistema Internacional, y que de paso los inhibe a llevar a cabo dichos planes.
Esta misma retórica ha permitido dejar de lado las acusaciones colombianas fundadas en material “irrefutable” para ciertos canales de Inteligencia. La atención no está hoy centrada en establecer la veracidad de fotos, mapas e información recolectada en territorio venezolano y que vincula al régimen en una política sistemática de apoyo y protección de una guerrilla que afecta la seguridad de un país sudamericano. No, la postura de Chávez ha permitido dejar de lado esta grave acusación para hacerse cargo primero de evitar que de la retórica se transite a la acción. Chávez gana un tiempo precioso.
También resulta interesante constatar que esta misma retórica pone una presión enorme en Juan Manuel Santos, el presidente electo colombiano. Tal seria el grado de amenaza de guerra entre ambos países que a Santos no le quedaría otra que llegar a apaciguar el animo chavista, adoptando una postura más cauta y claramente conciliatoria con dicho régimen. Mientras mayor sea la amenaza de conflicto bélico, más conciliatoria debería ser la nueva postura del nuevo Gobierno colombiano.
De toda evidencia, la retórica Chavista no sería más que eso, retórica.


